El 14 de octubre a las 5 de la mañana fuimos caminando por O'Connell Street hasta la parada de autobuses donde ibamos a tomar el que nos llevaba al aeropuerto de Dublin.
El avión salió con una hora de retraso. Todavía no me entero exactamente que pasó, pero hubo algún problema con una pasajera y luego vimos que se tuvo que bajar del vuelo.
Llegamos al aeropuerto de Stansted en Londres. Desde ahí hasta el centro de la ciudad hay unos 50 km y en autobus demoramos exactamente 75 minutos. Al llegar estábamos un poco perdidos porque no teníamos un mapa.
Preguntando cómo llegar a Hyde Park (atrás de este parque quedaba nuestro hostel) llegamos primero al Buckingham Palace (residencia oficial de la realeza inglesa). En el camino encontramos un mapa que nos serviría de muchísima ayuda para el resto del viaje. Igual nos desorientamos bastante.
El Hyde Park es un enorme y hermoso parque. Lo recorrimos de punta a punta. Pasamos por un lago llamado "Serpentine" que está en el centro y luego por la fuente en memoria de Lady Di. El lago estaba lleno de patos y cisnes, en los jardines se veían -por todos lados- ardillas y, por supuesto, cuervos. Hacia el final del parque encontramos el palacio de Kensington.
Todo muy lindo. Pero ya empezábamos a cansarnos (al menos yo). Para el colmo, cuando ya estábamos cerca del hostel, las instrucciones del sitio nos llevaron para cualquier lado. En la zona nadie conocía la calle y, después de preguntar a varias personas, uno supo indicarnos. Llegamos a la calle, pero no hallábamos por ningún lado al hostel. Finalmente, Tititi preguntó y pudimos localizarlo.
En la recepción nos atendió un chico argentino y nos regaló unos tickets de metro (underground) de dos días. Luego de recorrer Hyde Park, estaba (y estoy) eternamente agradecido con esta actitud. El hostel no estaba tan bueno como el de Dublín y, además, era un enorme laberinto.
Descansamos un rato, comimos y después salimos para aprovechar la tarjeta de metro. Llegamos a Houses of Parliament donde está el Big Ben (y no el Big Bang!) y a la Abadía de Westminster. Ya era de noche, aunque no era tarde, y estaban las luces encendidas. Muy lindas vistas. Vimos también la noria más grande del mundo que está cruzando el puente, se llama "London Eye" y es un observatorio que permite ver la ciudad desde lo alto. Continuamos hacia London Tower y Tower Bridge. Realmente todo muy hermoso e imponente.
Decidimos volver porque el sueño nos volteaba y dormimos profundamente hasta las 7.30 am para aprovechar el día siguiente al máximo. Desayunamos y partimos. Recorrimos (nuevamente para hacer fotos) la Abadía de Westminster, el Parlamento, London Eye, London Tower, Tower Bridge y luego hicimos un itinerario saliendo en cada estación de metro. En una parada de esas estuvimos en el Banco de Inglaterra (donde según Pigna están las arcas argentinas). Después fuimos a la catedral de San Paul y a Picadilly Circus -centro de Londres-.
Llegamos a National Gallery. Ahí está Trafalgar Square y la catedral de San Martin in the Fields. Justo se estaba festejando el año nuevo hindú y se desarrollaba una fiesta con muchísima gente.
Los museos en Londres son gratis (al menos los nacionales) y eso compensa un poco los gastos de transporte -por suerte y gracias a los tickets que nos regalaron- nos vimos exceptuados en este caso. La National Gallery es tan grande y hay tantos cuadros... me cansé de ver y eso que no lo caminamos exhaustivamente. Hay pinturas maravillosas que sólo habíamos visto en los libros de arte, en enciclopedias.
Vimos pinturas de Leonardo da Vinci, Botticelli, Piero della Francesca, Michelangelo, Raphael, Caravaggio, Rembrandt, Rubens, Van Dyck, Velázquez, Canaletto, Cézanne, Turner, Monet, Degas, Picasso, Van Gogh, etc. Me impresionaron mucho los cuadros de Van Gogh. Son dignos de ser vistos en vivo y en directo. En esa sala estaba una madre con su hijita. La nenita le decía a su mamá (en inglés obvio): "me gustan los cuadros de Van Gogh". A mí también me encantaron.
Al día siguiente, otra vez a las 7.30, salimos rumbo a Portobello Road: una calle llena de negocios de todo tipo. Después fuimos a China Town y al Palacio de Buckingham para ver el cambio de guardia.
Comimos en Green Park y tuve la mala idea de tirarle unas migajas a UNA paloma cercana. Al minuto teníamos alrededor 20 palomas (las contamos). Con la panza llena, fuimos directo al British Museum. Le dije a Martina: "si esto comienza así..." y me quedé asombrado con la magnitud de las estatuas egipcias y asirias que teníamos enfrente. Ese museo tiene todo sobre la historia de la humanidad. Es majestuoso. Hay momias egipcias, la Piedra Roseta, frisos del Partenon, máscaras aztecas, esculturas griegas, etc. Imperdible.
"Al terminar" -realmente no lo recorrimos como nos hubiera gustado y para eso hacen falta varios días- nos fuimos a Tate Modern (museo de arte moderno). Ahí en una hora y media vimos lo más importante: obras de Dalí, Miró, Picasso, Kandinski, Andy Warhol, etc. Casi nos perdemos de ver el cuadro de Marylin Monroe (de Warhol) porque ya estaba cerrando el museo.
Cerca de ese museo está el Globe Theatre of Shakespeare, el teatro donde William ponía en escena sus obras. Sólo pudimos verlo desde afuera, pero -en el aire y mezclado con la bruma londinense- aún se escuchaban los ecos de La Tempestad (Próspero infaltable ;).
El día ya se estaba acabando. Nos fuimos a tomar el bus para ir al aeropuerto. Íbamos a pasar la noche ahí. Nuestro vuelo salía a las 7 de la mañana. No eramos los únicos. El aeropuerto estaba lleno de gente y mucho mejor preparada que nosotros: con bolsas de dormir incluso y tirada por todo el piso.
Sorteamos los controles de seguridad. Esta vez yo no tuve ningún problema. Tiramos a la basura previamente el shampoo y la pasta dental. Martina tuvo un pequeño incidente. El escáner detectó "algo" y su bolso fue separado. Una agente muy amable - a diferencia de lo que a mí me pasó en París- sacó toda la ropa y pasó una especie de hisopo por el interior. Ese hisopo luego lo introdujo en una máquina que hacía algún tipo de análisis. Todo ok y la ropa fue acomodada nuevamente por la policía -a diferencia de París, donde yo tuve que acomodar todo nuevamente-.
El vuelo fue tranquilo o nos dormimos todo. Llegamos bien luego de haber pasado 6 días a full.
Saludos a todos!
IMPORTANTE: no nos olvidamos de Uds. Pusimos las fotos en unos álbumes en la web. Click
aquí para ingresar!